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Construir una identidad propia

  • 5 jun
  • 4 min de lectura

He extrañado mucho este espacio: escribirte, pero también escribirle a una versión de mí que probablemente morirá como parte de mi propia evolución. Quiero traer una pregunta. ¿Cómo has estado midiendo tu propio éxito?

En mi vida he estado casada con múltiples identidades que me han causado bastante sufrimiento: empresaria, casada, divorciada, ciclista, runner, ambiciosa, guerrera… Todas han sido parte de mi historia, pero hoy entiendo que ninguna de ellas define mi éxito.


Hay un elemento muy puro en quién he sido mientras atravesaba cada versión: la ciclista con la resiliencia para hacer 300k y sus ganas de darlo todo, la mujer que sostuvo un divorcio mientras compartía un negocio, la que eligió volver a la academia, mudarse de país y empezar otra vez, la que sigue eligiéndose en cada transición y atravesándola.


Hoy mido mi éxito por mi capacidad de reconstruirme sin dejar de ser yo; por la libertad sostenida para escogerme las veces que sean necesarias, por esa autonomía ganada, esa autonomía que ha requerido mucho trabajo espiritual de por medio, muchas ganas de atravesar cada incomodidad, pedir feedback, tener conversaciones incómodas y si también cometer errores,  ha sido parte del camino.


Como mujer latina, por muchos años vi el concepto del éxito a través de estructuras tradicionales: Mujer feliz con un matrimonio y bebés… Me juzgaba desde allí. No entendia porque mis sueños eran otros…

 

Hoy mi éxito va más allá,  estoy fascinada con lo que significa el proceso de aprender a jugar squash y con lo mucho que me divierte este deporte. Estoy fascinada con lo interesante que ha sido aprender a invertir y romper la barrera del miedo a la pérdida. Estoy fascinada con lo jodido que ha sido aprender a escribir académicamente y sentarme una y otra vez a reescribir y la importancia de las ciencias sociales mientras mi lado mas sagardo entiende el valor de la intución en la toma de decsiones. Estoy fascinada aprendiendo de múltiples artículos de investigación, ya que desde siempre he sido una persona que aprende a través de la experiencia. Estoy fascina el proceso en el que estoy de conocer a un nuevo hombre que me esta trayendo nuevas perspectivas…Estoy fascinada con cada cliente que llega a mi y donde su vida y la mia se transforma en cada sesión de coaching.


  


Estoy fascinada aprendiendo qué significa crear las condiciones adecuadas. Cuando era pequeña, las condiciones no necesariamente estaban allí; sin embargo, yo buscaba crearlas, y eso me convirtió en una persona que toma riesgos.


No escribía desde octubre del año pasado, exactamente desde que empecé en la Universidad de Cambridge, una estructura educativa que ha abierto un mundo nuevo para mí:Mi vida, a los ojos de quienes miran el éxito a través de una mujer felizmente casada y con hijos, es completamente caótica… Desde siempre me he salido del molde, como muchas mujeres que han buscado su independencia y sus sueños. Esto no quiere decir que dejo a un lado la maternidad y el amor.


Elegir construir una identidad propia, ha traído mucha tensión interna, debido al juicio externo de un modelo social y un sistema que no esta construido aun para que la mujer se desarrolle en su maxima expresión.




Alguien una vez me dijo: “Estás haciendo demasiado”.

Ese comentario me dejó sin aliento, porque esa persona no se imagina las muchas veces que apliqué para que, por ejemplo, me dieran una beca. Esa persona no entiende que debo trabajar para poder estudiar. Esa persona no ha caminado mi camino para entender mis victorias, mis batallas, mis mas grandes sueños y lo que ha significado llegar hasta donde estoy, porque muy poco se celebra a la mujer que decidió buscar un crecimiento educativo, social y personal que va más allá de la maternidad o el matrimonio.


No vengo de un contexto lleno de privilegios, y ya ser mujer nos pone en otro escalón.


Cuando en un programa de la universidad hice el ejercicio sobre mis privilegios, viví algo parecido a un shock. Estoy en Homerton College, un espacio que me invita constantemente a pensar en transformación sistémica y liderazgo regenerativo… Un lugar que me ha dado las condiciones para crear nuevos pensamientos y nuevos conocimientos.

Han sido meses agotadores y felices: trabajar, estudiar, mudarse dos veces, equivocarme, ir como un caballo… Me enfermé, y allí tuve que hacer una gran pausa y replantear todo. He quitado cosas del plato. Ha llegado gente a mi vida, me he ido de lugares, hay amistades que decidimos no continuar y proyectos que no funcionaron, hay amistades donde seguimos apostando porque creemos en lo que somos y nuestra esencia, nos damos el espacio para entender que el camino no es lineal. 

Recientemente le pregunté a mi mentor (una de las personas mas extraordinarias que he conocido): “¿Cómo manejas el fracaso?”


Me dijo: “En mi carrera como innovador de producto, 1 de cada 100 experimentos funciona. El fracaso siempre ha sido parte del proceso de explorar”. Y luego agregó: “No lo veo como fracaso; es parte del experimento de la vida: probar, ver si funciona y seguir y cada vez vamos afinando más pero es la experiencia”


Las mentorías con él han generado cambios profundos en mí. Con él logró hablar de espiritualidad, negocios y de cómo entendemos que nada está separado. Hemos hablado del legado, la muerte y de lo que significa realmente estar vivos en este experimento de la vida.


Para ti, que me has estado leyendo desde hace tiempo: estoy aquí. Aprendiendo, leyendo, construyendome, jugando squash, usando nada de redes sociales, pero usando mucho mi cerebro, caminando descalza, tomando cacao, trabajando aún más con mi cuerpo desde un punto energético.


Últimamente se me ha abierto un mundo lleno de realidades que no sabía que existían, y debo confesar que el centro budista ha sido una parte importante para ayudarme a trabajar mi mente. Allí, en mi práctica meditativa diaria, me encuentro con la versión de lo que soy cada día.


Uno de los cambios mas memorables de reprogramación mental es que me he empezado a enamorar del proceso que del resultado. Antes el éxito parecía haber estado ligado a la identidad “ser algo”; ahora es acerca de la expansión. 


Hola, he regresado para seguir desnudándome.



 
 
 

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